Prolapso genital (Vejiga caída o Cistocele)

Aunque muchas la padecen pocas consultan…
El cistocele o prolapso vesical, se produce cuando las paredes debilitadas de la vagina permiten la salida de la vejiga a través del canal vaginal. El cistocele se puede producir por el estiramiento excesivo de los músculos durante el parto, por la realización de esfuerzos intensos o para evacuar el intestino (estreñimiento crónico) durante toda la vida. La hormona femenina (estrógeno) ayuda a mantener fuertes los músculos de alrededor de la vagina, cuando la mujer llega a la menopausia, el organismo deja de producir estrógeno por lo que los músculos de debilitan.

Una rara sensación.
Esta condición puede producir molestias y dificultad para vaciar la vejiga. Como la fuerza de gravedad empuja a la vejiga hacia abajo, una vejiga prolapsada es más pronunciada cuando la mujer está de pie. 
Este trastorno a veces produce una sensación de presión perineal, escapes de orina al realizar esfuerzos (tos, estornudo, risa) y por otro, vaciado incompleto de la vejiga con lo que queda orina retenida que puede producir infección de orina.
Los síntomas más comunes de prolapso son: presión pélvica, sensación de peso en los genitales, dificultad para orinar y/o defecar, dolor lumbar, bulto perineal. Otro síntoma asociado son las molestias en las relaciones sexuales. Con un examen físico el urólogo puede diagnosticar el cistocele y el grado de importancia del mismo.

Fácil tratamiento para un gran problema.
El tratamiento puede ser conservador (control periódico y/o kinesioterapia) en los casos leves o quirúrgicos en los casos de cistocele más severo que afecta la calidad de vida.

7 de cada 10 mujeres la padecen… Infección urinaria.
La orina normal no contiene bacterias (gérmenes), pero las bacterias se encuentran normalmente cubriendo toda la piel y además se encuentran en gran número en las materias fecales y en el ano. En la mujer el orificio de la uretra esta a pocos centímetros del ano por lo que las bacterias tienen más facilidad para penetrar en el aparato urinario, llegar a la vejiga y producir una infección e inflamación llamada cistitis. 
Si las bacterias suben hasta los riñones por los uréteres puede producirse una infección de los mismos llamada pielonefritis. La infección de los riñones es mucho menos frecuente pero más severa que la cistitis.
Cuando se produce una cistitis, el interior de la vejiga se vuelve rojo e irritado y puede causar dolor en el vientre y usted tendrá una necesidad urgente de ir a orinar, aunque solo pueda hacer unas pocas gotas que al salir le producen quemazón. La orina puede tener un olor desagradable y en ocasiones notará que tiene sangre. También puede tener escape de orina. La infección de los riñones (pielonefritis) produce dolor en la espalda y fiebre.
Debemos solicitar un análisis de orina para determinar la presencia de bacterias y/o pus. Se realizará además un cultivo de la orina que identificará la bacteria causante y ayudará a elegir el antibiótico más correcto para el tratamiento. Pese a la realización de un tratamiento correcto, la desaparición de todos los síntomas de infección puede tardar varios días. 
Si las infecciones de orina se repiten frecuentemente (más de 3 por año) se deberemos realizar pruebas para diagnosticar enfermedades que favorezcan la aparición de complicaciones.

¿Qué puede hacer usted para reducir el riesgo de presentar una infección del riñón?

  • NO retrasar la micción cuando tenga ganas de orinar.
  • NO tenga prisas y tómese el tiempo necesario para vaciar completamente la vejiga.
  • Beba abundantes líquidos todos los días.
  • Acostúmbrese a ir a orinar después de haber realizado el acto sexual.

Consúltenos ante la primera molestia que tenga al orinar. Los síntomas de una infección urinaria pueden ser similares a los de otras enfermedades del aparato urinario.

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